Jornadas micológicas 2008
    Hace ya casi un mes que en la sierra empezaron a aparecer los primeros “hongos y setas”.
     Esto significa que prácticamente casi todos los dÃas hasta el mas recóndito rincón del monte oculta a un voraz recolector venido de muy variados lugares con el propósito de recoger sobre todo los preciados nÃscalos o robellones, lo cual es gratificante para todos si no fuera por que parte (muy pequeña pero muy notoria) de esos “mushroom picker”, acostumbran a patear las que no conocen y a dejar el lugar donde han aparcado/acampado como si se tratase de un vertedero de basura.
     Las setas (todas) tienen su función en la naturaleza. Destrozar las que creemos dañinas no ayuda a nadie, solo a que esa
parcela de monte parezca parte de una escaramuza entre hombres y pacÃficos hongos. Con no coger las que nos despierten dudas sobra y ante la más mÃnima sospecha la dejamos en su sitio y santaspascuas. Y de la basura poco hay que decir. Solo una evidente falta de educación puede justificar el hecho de abandonar en el campo los desechos no orgánicos de nuestros sabrosos almuerzos. Por no hablar de otros residuos tipo vaciado de ceniceros, pañales cagados y otras lindezas que he podido encontrar en estos últimos dÃas de recorrer la sierra y a veces ponerme de evidente malhumor ante las barbaridades y falta de consideración de esa minoritaria parte de visitantes.
    El caso es que no cuesta nada abandonar nuestra zona de recolección que tantas alegrÃas nos ha brindado tal como la hemos encontrado. La basura se cierra bien y la depositamos después en algún punto donde tengamos claro que la van a recoger en breve (no colgadas las bolsas de los árboles, que eso también se da bastante).
    El equipo es sencillo. Una navaja para cortar limpiamente la seta (algunos autores aconsejan recogerla entera), una cesta no hermética pero rÃgida que impida que las setas se chafen y permita que mientras paseemos las esporas (semillas de las setas) se repartan por todo el monte y nada de rastrillos ni similares que puedan destrozar el micelio que se encuentra por regla general alrededor del hongo y es de donde saldrá mas adelante la siguiente generación de setas.
     Lo que es cierto es que cuando llega el otoño muchos somos los que nos alegramos, entre otras cosas por los magnÃficos colores que ofrece la naturaleza y cuando ha llovido bien, por que eso augura una buena recolección de hongos. Y para que muchos puedan disfrutar de estos placeres tan sencillos pero reconfortantes, en Cañete y Huerta del Marquesado (al ladito de Boniches, ea), llevan varios años organizando jornadas micológicas que prometen mucho y a las que hasta hoy no he podido asistir. Pero el programa promete.

